ENLACE SATELITAL.- (Informe especial de: rafaél rodríguez luzuriaga. CONFEDERACION DE PERIODISTAS N.Y-U.S.A) Al menos 22 personas permanecían desaparecidas, después de que socorristas recuperaron en la jornada de ayer cuatro cadáveres desde los escombros de tres edificios, que se derrumbaron en el centro de Río de Janeiro, dijo el alcalde de la ciudad carioca, Eduardo Paes.
El alcalde dijo en una conferencia de prensa que seis personas habían sido rescatadas con vida desde los escombros.
El colapso en la noche del pasado miércoles de las tres edificaciones dejó en evidencia la decrépita infraestructura de la ciudad, que será sede del Mundial de Fútbol 2014 y de los Juegos Olímpicos 2016.
Los edificios, uno de ellos de 20 pisos, se derrumbaron repentinamente a solo una cuadra del histórico Teatro Municipal de la ciudad. En su mayor parte, eran usados para oficinas durante el día y estaban casi vacíos al momento del desastre.
Un miembro de los equipos de bomberos que participan en el plan de rescate informó que “las posibilidades de hallar a personas con vida entre los escombros disminuyen minuto a minuto”.
Paes dijo que la causa del colapso habría sido una falla estructural provocada por las obras que se efectuaban en uno de los edificios. Agregó que no hubo una fuga de gas que pueda haber causado una explosión.
“La probabilidad de que esto haya sido causado por una explosión es cero. El punto es, no es normal que tres edificios se caigan en el centro”, afirmó.
Ingenieros dijeron que se realizaban obras sin permisos de los reguladores de la ciudad en dos pisos del edificio más alto, lo que podría haber provocado el derrumbe que hizo colapsar a las otras dos edificaciones.
Los trabajos en los pisos 3 y 9 del edificio más alto, que podrían haber causado el derrumbe de esa construcción y las otras, no estaban autorizados por la comisión de construcciones de Río, dijo Luiz Antonio Cosenza, jefe de la Asociación Local de Ingenieros. “El escenario más probable es una falla estructural”, señaló.
Río de Janeiro lucha por atender las preocupaciones sobre su decrépita infraestructura, suministro de energía poco confiable y deficiente transporte público, mientras se prepara para recibir a eventos deportivos globales.
La construcción y renovación de 12 estadios para la Copa Mundial del 2014 está retrasada y existe preocupación con respecto a que los repletos e ineficientes aeropuertos de Brasil no estén preparados para recibir a los hinchas deportivos, que se espera que viajen a Brasil para ambos eventos.
En los últimos meses, los habitantes de Río de Janeiro han tenido que lidiar con la explosión de líneas de alcantarillas y deslaves en las favelas de la ciudad, provocados por fuertes lluvias y deforestación.








